octubre 27, 2010

Unialterpea (1 de 6)

Unialterpea 1 de 6


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Sintió el proyectil justo al enclavar en su corazón la noche de un sábado lluvioso que relajado escuchaba a oscuras del reproductor de sonido el LP –“Islands”- del grupo progresivo “King Crimson”. Su pecho sangrando y sus ojos inertes y vacíos le movieron a salirse a convergir el todo y el secreto de la continuidad genuina.
Efraín se ubica en la dimensión de Unialterpea. Sólo observa siendo desde el trayecto de una saeta etérea acanalada. Resplandece sobre una vista transversal y advierte lo que “Es” en esa causa que ahora asoma al ente que le subsiste.
El acontecimiento lo extasía como un precursor de la inmortalidad, funículo permanente de la vasta conciencia. ¡Qué armónica estela revelada de profundas esencias!
Ahí se manifiesta, entre los corpúsculos eternos brillando unido al indivisible sueño del principio. No obstante parezca algo imperceptible. Las flamas dialipétalas se proyectan de entre múltiples órbitas de escafandras cónicas las cuales giran sobre una ajedrezada almanta. ¡Qué luminosidad en consecuencia! En esa rúbrica absoluta, está el gozo, Las formas en las imágenes traslucen profundas. ¡Qué bellas formas adquiridas!
Fluye atento por los sonidos predilectos de los númenes. Inéditas notas con su eco viajan en el aire trascendente y el ritmo lento gira desde una clara sincronía. La unicidad de su plectro en un sencillo y emocionado canto.
Unialterpea, por si acaso, tiene indeterminados espacios con diversas revelaciones. Múltiples secretos esenciales, como los que Efraín antes encontró escuchando su música predilecta. Le era irresistible divagar en esos sonidos. El disco rayado no renunciaría hasta prever la puerta de su destino.

Leopoldo Sánchez Arenas
Derechos de Autor
Dos Palabras

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