julio 24, 2010

Confesiones # 11

Confidencia #11


Mi alma está feliz; abril sin prisa te pide mi roce al oído. Y en cuanto te desvistes, floreces misteriosa.
Tu espalda toda culto al gozo, donde alivia la hora continua del abrazo. El deleite me abisma a tu danza con sus relámpagos intensos de saxo delirante, y en él exclamo: “¡Sé, que vas a obtener mi alegría!”. Sí, de mi piel exaltarás plácidamente, leída entre ambos universos.
Voy a tus labios cuando te exitas. Cuando te me ofreces, germinas tenues soplos; y con qué interrumpida voz me dices tanto: “¡Oh, qué ser viene de inmanente amante!”. Te ves inaprensiva de mis deseos y vuelves la danza de mi relámpago a tus sábanas nocturnas… Nuestras sombras se rozan entre nuestras ofrendas, el abismo encandila lo que las bocas trasmiten, y de las lenguas los indicios salpican su cardumen a los soles.
Cuando es exuberante mi roce, ¡tu voz es su destreza! Intuitivamente, ¿qué no haría mi anhelo para atraer tu beso? Porque el amar lo que manifiesta desde esta piel tu alma, es el encanto que entra a mi corazón, y lo adentra en tu vientre con ternura.
Ya abro la persiana, tus labios cantan con audífonos, la hora del abrazo continúa en tu sonrisa. Y yo, de espaldas, me alejo…

Leopoldo Sánchez Arenas
Derechos de Autor
Dos Palabras

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