mayo 09, 2009

Silencio IV.c.

Silencio IV.c.

Del vacío entramos a la carnaza de un ciruelo,
somos el jugo acariciados por una piel inversa en su gozo.

IV.c.1.

Se mueve el ciruelo pendiendo de la rama donde está sujeto
por el imperceptible aire de las alas de un tordo.

Columpiados en sus ríos me recuerdo en el todo.

IV.c.2

Me levanto, camino al ciruelo y al tomarlo a Dios agradezco.

Leopoldo Sánchez
Derechos de Autor
Dos Palabras

No hay comentarios: